Los séniores de la UNED-A Coruña

miércoles, 29 de noviembre de 2017

De visita: los séniores se adentran en la cárcel de Lugo

"Conocimos una vieja cárcel. 
 
Un martes más emprendimos la aventura de aprender in situ historia de Galicia. Nos dirigimos a visitar lo que fue la antigua cárcel de Lugo, hoy centro sociocultural O Vello Cárcere, previa parada en Outeiro de Rei donde el profesor, Felipe Senén, amigo y compadre de Manuel María, nos regaló una reflexión sobre su figura, mostrándonos donde quedaba su casa museo que ya visitamos con anterioridad. Luego fuimos hasta el Muíño do Rato, un antiguo molino en las afueras de Lugo, actualmente un restaurante y en el que se encuentra un aula didáctica, como también un sendero para hacer caminatas bordeando el río. 
 
Para acabar en la zona de Lugo donde se encuentra el Seminario y la antigua cárcel, la que solo al verla por fuera y teniendo en cuenta que su tamaño es pequeño con relación a la de Monte Alto en Coruña, tuve la sana envidia con el deseo de que se transforme en algo similar. 
Nos comentó el profesor que estos dos edificios se construyeron fuera de la zona de murallas, por deseo de los gobernantes, para tenerlos apartados. La muralla en esa zona tiene dos sectores diferenciados; una parte romana y otra del año 1.700, inclinada y preparada para los cañonazos.
 


Grupo de alumnos sénior frente a la cárcel de Lugo
Estuvimos en una plaza donde en 1997 y para el San Froilán inauguraron un monumento homenaje a la familia Pelúdez que resaltó el escritor Trapero Pardo; un señor con el paraguas colgado atrás liando un cigarrillo, la señora con las rosquillas y una pareja joven detrás que se supone era el hijo y su novia. 
Entramos en el edificio rehabilitado por los arquitectos coruñeses Juan Creus y Covadonga Carrasco, edificio que fue construido entre 1884 y 1888 por el arquitecto Cobrero. Con un patio a su alrededor y una antigua muralla -hoy agujereadas y revestidas en mármol blanco e igual a los baños- y la barra de lo que va a ser la cafetería en la cuarta planta; en el exterior se encuentra otra muralla con torre de vigilancia en cada punta. 
 
Entre las dos murallas en el fondo se encuentra un edificio que ocupan los arqueólogos, surgieron como ocurre siempre restos funerarios romanos. Desde un primer momento nos explicaron que el concepto fue invertir el sentido de prisión cerrada a información y construcción abierta, por eso los espacios con agujeros, aperturas o ventanas en casi todas las divisiones. Fue la segunda cárcel modelo del estado y la primera de orden panóptico o modelo Bentham de fácil vigilancia, por se redondeada; tiene un hermoso techo Cercha Polonceau de origen francés con nervios metálicos y cubierta de madera, como también en el centro un templete octogonal de pinotea al igual que los peldaños de las escaleras, se aprovechó el material original; destacar las puertas de las celdas de madera pintadas por fuera. En el interior hay escrituras y gráficos realizados por los presos, con mirillas y un agujero con cavidad interior para vigilancia. 
 
En la primer planta se encuentra una exposición de la historia de la cárcel en el período de la guerra y posguerra. En las paredes hay fotos y material conservado en distintos archivos o por familiares; cartas escritas... me emocionó una que decía que malvivían porque había doce personas en una celda preparada para dos, que por el formato se achica en la puerta, tenían un cubo para hacer sus necesidades, algunas mantas para tirar en el piso y habían preparado una especie de repisa para poder poner algunas cosas, además de comer mal. 
 
La idea es que solo conociendo el pasado podemos optar a un futuro mejor, lejos de las injusticias. 
 
Al entrar por otra puerta para dirigirnos a la segunda planta, pudimos apreciar a través de un cristal en el suelo restos funerarios romanos y si se sube a la planta superior, se encuentra una exposición de pinturas realizadas con los pies o con la boca, la mayoría de una precisión y belleza que impresiona. 
 
Ya en la tercera planta pudimos admirar unos gráficos en homenaje a las víctimas de género. 
Por último en la cuarta una futura cafetería con vistas panorámicas, como también de un auditorio inclinado que ocupa dos plantas para 140 personas, en esa parte que es el frente y donde se encontraba el sector femenino en la planta baja está la biblioteca".

 Texto de Alberto Balbona, alumno del programa Sénior UNED A Coruña
 
 

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